“Mi única limitación es que no sé cocinar”

victor llontop

Víctor Llontop, Campeón de levantamiento de pesas en Olimpíadas especiales.

¿Qué fue más difícil: derrotar a la leucemia o enfrentar la secuela de retardo mental que te dejó el tratamiento?

Lo de la leucemia, porque fue muy espeluznante, traumático. Cuando me ponían inyecciones en la espalda para ver cómo estaban mis glóbulos rojos no me gustaba cómo me ponían la aguja… Me acuerdo que discutía con mis papás y les decía: ¿por qué me hacen esto?

¿Sufriste mucho?

Yo seguí mi tratamiento en la FAP, pero allí no tenían especialistas en leucemia y me pasaron a Neoplásicas. Todas mis defensas estaban bajas, no podía caminar, no podía andar por los balcones del hospital. Sólo había un doctor al que no le gustaba que yo estuviera sentado en la camilla…

Para que estuvieras en actividad.

Ajá. Me hacía caminar llevando la silla de ruedas por casi todo el pasillo. No me gustaba la comida del hospital y mi mami, mi abuelita de parte de mi mamá, sabía hacer aguadito y puré y me lo llevaban a escondidas (risas).

¿Tú sientes que tienes un grado de retardo mental?

No sé… A veces la gente me ve como si fuera un chico normal, pero tengo una discapacidad. Fue un poco chocante, pero después, cuando llegué a mi carrera (de entrenador), ya lo superé todo.

¿Qué te ayudó a superarlo?

Lo que más me ayudó fue cuando competí por primera vez en Olimpiadas Especiales. Yo no sabía que era un internado, como los futbolistas. Eso fue para mí lo más chocante, porque tenía que separarme de mis papás…

¿Y tus papás te protegían mucho o te dejaron ser independiente?

Ya después me dejaron ser más independiente, porque antes eran un poquito temerosos. Yo me acuerdo cuando mi hermana me enseñó a tomar combi, porque yo no sabía cómo bajar ni subir a las combis. Después, cuando fui a estudiar, mi academia quedaba cerca y me iba en bicicleta. Mi mamá tenía temor. Luego, cuando entré a Olimpiadas Especiales, un poco que soltó el temor.

Yo me pregunto viéndote: ¿qué es lo que no puedes hacer?

Límites hay…

¿Cuáles, por ejemplo?

No sé cocinar…

¡Bueno, yo tampoco! [Risas]

Con las justas sé prepararme un sándwich. Pero eso de cocinar, eso no…

¿Y en los estudios?

En el colegio sí era excelente. Me levantaba a las seis de la mañana, tomaba mi desayuno, me iba al colegio. Era el primero en llegar a la formación…

¿Y en las notas qué tal?

Notas, normal. Después me pusieron en la escolta del colegio, y una profesora, que era estudiante, no sabía cómo tratar con un chico especial, y la otra profesora un poco que sí me ayudó, porque a mí me dejaban aparte.

¿Has sentido discriminación?

Eso sí lo he visto. A veces veo chicos especiales que suben a las combis y la gente dice: ¿Por qué los subes? Esos pueden tener una enfermedad.

Pero contigo no ha pasado…

Conmigo no ha pasado, porque saben que yo no soy de dejarme. Pero hay mucha discriminación.

¿Cómo te nació eso de ayudar a otros chicos especiales?

Yo era un poco discriminativo con las personas especiales, porque yo no me sentía especial. Me sentía una más de las personas normales. Pero después mi profesor me dijo: Tú también tienes un pequeño retardo. Al principio fue chocante, y después ya me acostumbré y me hice amigo de ellos, los ayudé…

Y ahora, ¿cómo ves tu futuro? ¿A qué quieres llegar?

A ser campeón y seguir con mi carrera. Y, como entrenador, enseñar a otros chicos con habilidades diferentes. Tengo dos sobrinos y ellos se sienten alegres que su tío haga levantamiento de pesas y venga con sus medallas. A veces mi sobrino me dibuja con mis medallas, con mi buzo, y me siento feliz.

¿Y tienes enamorada?

Sí. Georgia. Ella también es especial. Justamente está siguiendo la misma carrera de entrenador deportivo, pero de natación. También hace tenis.

¿Cuál es tu meta más cercana?

Hacer lo que hago y llegarme a casar, pero todavía a un futuro, porque tendríamos que juntar plata.

¿Y hay casos de chicos especiales a los que no has podido ayudar?

Algunos. El problema es cuando tienen la autoestima muy baja. Y algunos que son distraídos. Yo tengo que ser allí el líder de los chicos y ser la persona que les tiene paciencia.

¿Tú sí tienes alta autoestima?

Sí, bien alta. Yo también la tenía baja. Estar en Olimpiadas especiales me mejoró la autoestima, porque en la primera entrevista que tuve, en CPN Radio, yo todavía no era canchero y me preguntaron a qué hora entrenaba para tener este físico y yo les dije cualquier cosa.

Y ahora te veo muy canchero…

Ahora sí puedo salir en las entrevistas, hablar, expresarme. Y también en los campeonatos. Me acuerdo de que, en El Salvador, yo grité ¡Arriba Perú! y todos se emocionaron, cuando saqué medallas.

¿Qué medalla te ha costado más?

La que más costó fue en China, porque allí no entendía bien cuándo tenía que bajar, subir… Un poco que me perdía. Esa fue la más difícil. Pero saqué medalla de plata.

Claves

Nací en Lima hace 29 años. A los 5, me dio leucemia y los tratamientos me dejaron secuelas de retardo. El 2004 comencé a participar en Olimpiadas Especiales, en Levantamiento de Pesas. He estado en Grecia, China, El Salvador, y he ganado tres medallas de oro y varias de plata y bronce, en diversas competencias. Ahora, soy entrenador de otros chicos especiales. Mi sueño es seguir campeonando y por eso entreno en el Club médico deportivo Bodytech todos los días.
Por Maritza Espinoza- Diario la República

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